Eran las nueve de la noche y el aún no había llegado, ¿será que no iba a dormir aquí como me lo había dicho?
Me levanté de la cama y salí de la habitación, necesitaba un teléfono para poder llamarlo.
— ¿Señorita necesita algo? — Me preguntó una empleada.
— ¿Sabes el número de Donovan? Me urge llamarlo — Ella me miró como si no comprendiera mis palabras.
— Él señor Gross, está en la oficina, llegó hace una hora — Yo le di las gracias a la chica y fui a la oficina.
— ¿Por qué no llegaste a la hab