Llegué a casa, tenía un enorme nudo en la garganta, como le iba a decir a mi abuelo, que dentro de unos días tenía que irme, como le iba a decir a Noah.
— ¿Ya comiste cariño? — Me preguntó mi abuelo.
— Si. abuelo quiero decirte algo — Él se acercó a mí.
— He conseguido otro trabajo, me van a pagar más, y podré ayudarte con el tratamiento y también pagarle a Donovan — A mi abuelo se le iluminaron los ojos.
— ¿Esa es una buena noticia, dónde es? — Yo le sonreí un poco.
— Aún no me han dicho, pero