Donovan no hablo conmigo en todo el camino al aeropuerto, ni mucho menos cuando subimos al avión, ni siquiera me había dicho a dónde íbamos, solo me jalaba del brazo para que lo siguiera, o me daba algún gruñido cuando demoraba en caminar.
Yo supe a qué lugar íbamos cuando llegamos al aeropuerto y avisaron que ya teníamos que subir al avión que nos llevaría a los angeles, pero si hubiera sido por él, yo aún no tendría idea de a qué lugar iríamos.
Cuando el avión aterrizó yo me sentí más sola qu