SEBASTIÁN
Sentía una opresión en el pecho y la mente hecha un lío, oscilando entre la negación y la comprensión. Necesitaba pruebas, algo claro, algo que me dijera si lo que pensaba era cierto o solo producto de mi imaginación.
De repente, me detuve y agarré el teléfono de la mesa. Mis dedos se movían rápidamente mientras buscaba el número. «Necesito saber la verdad ahora mismo, y no me importa lo que cueste», murmuré, pulsando el botón de llamada sin dudarlo.
Tras unos timbres, alguien contest