SEBASTIÁN
El dolor de cabeza que me invadía no era nada comparado con la sensación de vacío en el estómago mientras miraba a la mujer en mi cama. Me aparté del contacto de Cristal, sintiendo una extraña repugnancia por la situación que yo mismo había creado.
"Necesito asearme, Cristal. Voy al baño a despejarme", dije mientras me levantaba y buscaba una toalla para cubrirme.
"No tardes mucho, Sebastián. Te espero aquí", respondió con una sonrisa soñolienta y satisfecha que me hizo querer salir c