El silencio gritaba más fuerte que cualquier tormenta. Las nubes retumbaban salvajemente en el cielo oscuro, convirtiéndose en un lienzo grisáceo de oscuridad y tristeza mientras la lluvia caía fuerte y rápida.
Atenea se despertó sobresaltada por el trueno que hizo que todo vibrara con su inmenso poder.
Su cuerpo le dolía, en carne viva, magullado y exhausto. La tenue luz de las velas tallaba sombras irregulares en las paredes de piedra, burlándose de su cuerpo tembloroso mientras se incorporab