A la mañana siguiente suena el teléfono de Ares, despertándolo con una fuerte resaca. Intenta levantarse, pero no puede al ver a su esposa aferrada a su torso, durmiendo plácidamente, abrazada a él. Hubiera pasado toda la mañana viéndola dormir, pero el sonido de su teléfono que suena nuevamente la despierta esta vez.
—¡Mmmm! ¿Qué pasa? —Pregunta Aurora medio dormida.
—No es nada. Es mi teléfono... —Responde Ares, y el sonido de su voz, asusta a Aurora, que se levanta de inmediato avergonzada d