Aurora, no duda en ir en busca de Esteban, apenas Ares se va a su oficina.
—¿Tienes un minuto? —Le pregunta al bajar al taller y verlo trabajar.
—¿No ves qué estoy ocupado? — Le dice de mala gana.
—¿Ocupado para darme la cara, pero no para llamar a Simón? —Se le pone enfrente de brazos cruzados.
—Si tú te reúnes o no con tu ex no es mi problema. No me acuses de cosas que haces a escondidas de tu esposo.
—No tengo que acusarte. Tú mismo me acabas de dar la razón. ¿Cómo sabías que era