Isaías, qué mira a su hija sorprendido, queda sin palabras, al descubrir que su mayor temor se ha hecho realidad.
—¿Qué pasa papá? ¿No dirás nada? —Le pregunta Aurora.
—¡Cállate! —Le grita Eloise que se levanta del suelo e intenta arreglar su cabello. — Isaías, vámonos. —Le pide a su esposo, pero este no responde.
Al ver que su marido no le contesta, se pone tras de él sujetando la silla de ruedas y empujándola hacia adelante, pero Isaías frena con sus manos en las ruedas, impidiendo que lo