El sentimiento de injusticia lo seguía todo el día. Era apenas un niño, pero todos los días debía de valerse para sobrevivir, debía soportar maltratos y actos de desprecio, no sólo de su sangre, también de extraños que se creían con el derecho.
¿Podía seguir soportando eso? No le quedaba otra cosa, no podía intentar marchar a ningún lado, aunque tuviera que soportar, aquí encontraba alimento, techo y su tío aún le proporcionaba vestimenta. Se giró en la cama y colocó sus manos detrás de la ca