La pelea empezó por nada. O, mejor dicho, por lo de siempre. Sus Tres Hermanos mayores lo despreciaban, pero el segundo y el menor de ellos eran los que siempre lo golpeaban.
Ashven regresaba al patio trasero con las manos aún sucias de tierra por trabajar con su Tío, cuando uno de sus hermanos le cruzó el paso. El menor de los tres mayores, pero lo suficientemente grande como para saber que podía empujarlo sin consecuencias.
-¿Y eso? -Preguntó, señalando el trozo de pan fresco que Ashven esc