Retorno
El movimiento rítmico fue lo primero que sintió. Como un vaivén suave que la sacudía de lado a lado. Luego el olor del cuero, la tela áspera contra su mejilla y un calor firme que no era suyo.
Abrió los ojos apenas.
La visión fue borrosa al principio, pero lo reconoció: el pecho desnudo de Ashven, con restos de tierra seca en la piel. Su brazo alrededor de ella, sosteniéndola con una facilidad casi irritante.
-¿Qué…? -Murmuró, confundida.
-Despierta. -Dijo Ashven, sin detener el paso.
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