Un Escape Casi Perfecto
Ana lo siguió. ¿Qué otra opción tenía?
El frío de las mazmorras la golpeó otra vez al abandonar la cercanía del otro. Apenas caminó unos pasos cuando escuchó un siseo:
-No hagas ruido. Hay más guardias por aquí abajo.
-Podrías haberlo dicho antes, ¿no crees?
Ashven no contestó. Solo se detuvo en seco, alzó la mano, y Ana obedeció el gesto sin pensar. Era instinto, o tal vez miedo.
Un sonido. Algo metálico, chirriante, arrastrándose más adelante en el pasillo. Ashven apag