Vestigio
Aunque viajaban en silencio, lo cual Ana agradecía, ya llevaban horas y aún no sabía exactamente adónde iban, estaba segura de que ya era pasado el mediodía, tenía hambre, las piernas cansadas y necesitaba parar para ir al baño.
-¿Podemos parar un momento? -Preguntó levantando la voz.
-Ya falta poco.
-No creo aguantar un poco. -Dijo sosteniéndose el vientre bajo.
Giró a mirarla sin detener el paso.
-Son unos metros más.
-Creo que no me entiendes. -Dijo Ana soltando la mochila. -Ne