Despierta
Volvió a la conciencia como quien abre los ojos unos segundos después de dormitar : a tirones, con una presión en el pecho que no reconocía y una oscuridad que parecía demasiado espesa para ser natural. Ana parpadeó, intentando enfocar algo, cualquier cosa, pero sólo encontró sombras superpuestas. Respiró hondo, y el aire le rasgó la garganta como si llevara horas sin beber agua.
Una sensación tibia pulsaba en su rostro. Se llevó la mano a la mejilla.
Estaba sudando frío.
Las sombras