Decido Quedarme
El sol comenzaba a caer cuando regresaron del mercado. El aire fresco de la tarde se filtraba entre los pasillos de piedra, y las voces del patio principal resonaban con la rutina del cambio de guardia. Ana caminaba a un paso más lento, con los brazos cargados de los paquetes que Charlotte insistió en que aceptara: telas nuevas, un par de zapatos resistentes y un abrigo de lana color gris pálido.
Charlotte, con el cabello encendido por la luz del atardecer, hablaba sin parar. Te