Curiosidad
Ana despertó con la sensación de haber dormido durante días.
La habitación estaba envuelta en una penumbra azulada; el fuego del hogar se había apagado hacía tiempo y el aire tenía un dejo húmedo, como si la nieve y neblina se filtrara por la ventana. Se incorporó despacio, sentándose en la cama tratando de acostumbrar la vista a la penumbra del cuarto. Su cuerpo protestó con una punzada en el pecho y otra más leve en las piernas, pero al menos ya no sentía aquel peso helado que la h