Conoce al Alfa I
Dos días pasaron, dos días en los que no volvió a ver a Charlotte, y la anciana solo entraba para servirle las tres comidas y no hablaba mucho, sólo comentarios sobre su avance y mejora.
Ana pasaba muchas horas durmiendo o mirando por la ventana, estaba acostumbrada a la soledad más no así del aburrimiento, en su cabaña siempre había algo por hacer: leña por cortar, cultivos por cuidar, ropa por lavar o alguna cosa por reparar en la casa. Estar ocupada con los quehaceres era s