Como si Nada
-Su sangre está bien, no hay mentira. -Dijo al fin, con la voz más baja de lo habitual. -Tampoco percibo miedo inmediato.
Algunos se removieron incómodos.
-¿Y? -Insistió Ashven.
Fatma ladeó la cabeza, observando al muchacho del que había tomado la sangre. Él había borrado su sonrisa, una reacción tardía, como si recién ahora comprendiera lo que acababa de permitir y miraba su dedo confundido.
-Está ligado. -Continuó ella. -No por elección propia… sino por deuda. - El chico levantó