Como si Nada
-Su sangre está bien, no hay mentira. -Dijo al fin, con la voz más baja de lo habitual. -Tampoco percibo miedo inmediato.
Algunos se removieron incómodos.
-¿Y? -Insistió Ashven.
Fatma ladeó la cabeza, observando al muchacho del que había tomado la sangre. Él había borrado su sonrisa, una reacción tardía, como si recién ahora comprendiera lo que acababa de permitir y miraba su dedo confundido.
-Está ligado. -Continuó ella. -No por elección propia… sino por deuda. - El chico levantó la mirada curioso ante la palabra.
-¿Deuda? No tengo deudas. -Dijo él a la defensiva.
-Algo que tu sangre recuerda, aunque tu cabeza no. -Dijo Fatma.
Un murmullo recorrió el grupo.
-Una promesa así de fuerte.. puede causar problemas en tus planes de vida.
Ana tragó saliva. El malestar en su estómago no había desaparecido, y ahora entendía que no era solo repulsión: era intuición. Algo en ese acto no era simplemente físico. Había sido íntimo, invasivo… definitivo.
-¿Eso es todo? -Preguntó alguie