Miradas III
Ana lo miró con atención. Había algo distinto en él. No era culpa lo que veía, sino preocupación. Una inquietud contenida, incómoda. Tuvo piedad del hombre y no continuó mostrando su enfado.
-Lo sé. -Respondió ella, tras un segundo. -Y… para ser sincera, el “accidente” me vino bien.
Ashven levantó la vista, sorprendido.
-¿Cómo?
-Estaba abrumada. -Admitió. -Demasiada gente y miradas. Gracias a eso pude irme, cambiarme… y decidir volver solo cuando me sentí cómoda. Nadie me juzgó por desaparecer un rato.
Hizo una pausa, más suave.
-Así que no. No estoy enfadada… del todo. Ana podía ver que a él también le estaba afectando, aunque no quisiera mostrarlo y jamás lo escucharía de su propia boca, por lo que decidió no poner en sus hombros la culpa por los dichos de otros.
Eso pareció desconcertarlo más que cualquier reproche.
-Aun así. -Dijo él. -Se habló demasiado.
Ana soltó una risa breve, sin humor.
-Se habla siempre. Solo necesitaban una excusa. Eso dijo Charlotte.
Lo obser