Miradas II
Ana revolvió la comida sin ganas.
-Es por Ashven, ¿no?
Charlotte no respondió de inmediato. Bebió un sorbo de agua, pensativa.
-En parte. -La miró. -Y en parte porque destacaste. La ceremonia, el vestido, los rumores… todo junto.
-Los rumores son absurdos. -Dijo Ana, con frustración. -Yo ni siquiera…
Se detuvo.
Ni siquiera qué. ¿Ni siquiera qué exactamente?
Charlotte la observó con atención.
-No importa si son ciertos o no. -Dijo. -Importa que existan.
Ana apoyó el codo en la mesa, cansada.
-No quiero este tipo de problemas.
-No los estás buscando. -Respondió Charlotte. -Pero eso no siempre es suficiente.
Durante el resto de la mañana, Ana los sintió.
En el entrenamiento, las miradas largas. Las correcciones innecesariamente duras. Los comentarios lanzados al aire que no iban dirigidos a nadie en particular, pero que parecían rozarla igual.
-Hay quienes consiguen ventajas sin sudar.
-Algunos saben dónde pararse para ser notados.
Ana se obligó a ignorarlos.
Se concentró en l