Capítulo 34.
POV - Camila
León me esperaba en el restaurante con la discreción de quien sabe moverse en las sombras. No llevaba traje llamativo ni reloj caro; vestía como un hombre común, pero su mirada era la de un cazador. Un depredador que no necesitaba rugir para imponer respeto.
La mesa privada estaba lista. Apenas crucé la cortina de terciopelo, él se levantó, me estrechó la mano y me llamó “señora” con una firmeza que me gustó. No había adulaciones, no había sonrisas falsas. Directo, concreto. Así de