127. LA SERAFINA DESPRECIADA
NARRADORA
—¡No, no, no! —gritó Savannah, desesperada, al llegar al borde de un barranco profundo.
La otra orilla estaba justo ahí, tan cerca y, aun así, tan lejos, porque entre su salvación y la muerte colgaba un viejo puente que se encontraba en las últimas.
"¡Savannah, tenemos a la Alfa encima!" gritó su loba en pánico, pero una de sus patas resbaló en el borde y sus ojos vieron directo a una caída que significaba la perdición.
Miró al otro lado con puro terror, observando las sogas de