128. MUERE ... PARA PODER VIVIR YO.
NARRADORA
Los ojos de Savannah se abrieron de par en par, como si estuviese mirando a la misma Diosa viniendo a salvarla.
Moviéndose rápido caminó hacia su propio reflejo, a la mujer que estaba en medio de la nada como si hubiera estado esperándola.
Savannah extendió una mano, intentando llamarla… pero la sangre brotó a chorros de su garganta cercenada.
Las piernas le fallaron y se desplomó con fuerza sobre la hierba húmeda, por el frío que se le metía hasta los huesos rotos del cuerpo.