DARIUS
Kaden permaneció en silencio, como hacía siempre que tenía demasiadas ideas en la cabeza e intentaba ponerlas en orden.
—¿Y él lo sabe? —preguntó finalmente—. Quiero decir, estaba furioso porque te marchaste del motel y lo abandonaste allí. Anoche...
—No pasó nada más allá de un desastre de borrachos y algunos... toqueteos... —suspiré antes de beber un poco de mi refresco.
—Sabes que me importan una mierd4 los prejuicios, ¿verdad? Mientras los dos lo quieran, no tengo ningún problema...