DARIUS
Cuando por fin pude ver a través de los ojos de mi lycan, estaba encorvado sobre la cama donde William dormía, ajeno por completo a lo que ocurría.
Lo contemplé a través de aquellas pupilas rojas y codiciosas mientras sus enormes garras rozaban con cuidado las mejillas de William y descendían hasta su garganta, donde la vida de Will pendía de un hilo.
"No le hagas daño, por favor. ¡Reacciona de una maldita vez! ¡Eres mi lobo!".
"Deja de gritar como un maldito fastidio".
Una voz áspera y