DARIUS
Uno de ellos intentó hacerse el gracioso, y lo peor fue que pasó un brazo por encima de los hombros de mi mate.
—¿Acaso no es también tu amiguito, Willy?
—William, ven conmigo un momento. Necesito hablar contigo —dije, mirando directamente los ojos azules de William, ignorando sus pequeñas provocaciones y las ganas de destrozarle la cara a aquel idiota.
—Ahora no puedo. También estoy ocupado y tengo cosas que hacer.
Maldita sea, estaba enojado porque lo había dejado solo en el motel.
¿Có