75. VAMOS A UNA FIESTA DE VERDAD
ISABELLA
Me dio una copa y se tomó la suya como si fuese agua. Lo seguí, sintiendo bajar el ardor por mi garganta.
William tomó las dos copas y las dejó sobre la mesa del catering.
—Ven, vayamos a una fiesta de verdad, porque lo único que me falta es que el odioso medio hermano del Rey Lycan también se aparezca en la fiesta.
Ladró en voz baja, tomando mi muñeca con fuerza y llevándome a través de la gente hacia uno de los pasillos que daban al jardín.
¿El odioso medio hermano del Rey, no era su propio padre? No me atreví ni a preguntarle con la mala hostia que llevaba.
Mis tacones resonaron en las losas y alcé la cabeza por un instante, para ver el ceño fruncido de Kaden cuando nos descubrió marchándonos.
Nada podía hacer; él me había entregado a la protección de William, y yo realmente tampoco deseaba estar aquí.
Me dejé llevar por el alto lycan de cabello claro, mirando a su espalda encorvada.
Algo sucedía entre William y Darius, algo que me parecía tan increíble que no me atrevía n