75. VAMOS A UNA FIESTA DE VERDAD
ISABELLA
Me dio una copa y se tomó la suya como si fuese agua. Lo seguí, sintiendo bajar el ardor por mi garganta.
William tomó las dos copas y las dejó sobre la mesa del catering.
—Ven, vayamos a una fiesta de verdad, porque lo único que me falta es que el odioso medio hermano del Rey Lycan también se aparezca en la fiesta.
Ladró en voz baja, tomando mi muñeca con fuerza y llevándome a través de la gente hacia uno de los pasillos que daban al jardín.
¿El odioso medio hermano del Rey, no era su