48. MI DROGA FAVORITA
ISABELLA
Me perdí en las promesas oscuras de esos ojos azules llenos de tormentas.
—Sube ahora al maldito lavabo y no sigas buscándote más problemas, Savannah…
—Dime nena, pequeña, como quieras, pero no menciones más ese feo nombre —las palabras salieron de mi boca antes de pensarlas.
Mi loba se tensó, recordándome que cada vez más esta mentira estaba a punto de explotarme en la cara.
El hermoso rostro de Kaden se acercó un poco más, mirándome de una manera depredadora.
—Bebé, súbete al jodido