48. MI DROGA FAVORITA
ISABELLA
Me perdí en las promesas oscuras de esos ojos azules llenos de tormentas.
—Sube ahora al maldito lavabo y no sigas buscándote más problemas, Savannah…
—Dime nena, pequeña, como quieras, pero no menciones más ese feo nombre —las palabras salieron de mi boca antes de pensarlas.
Mi loba se tensó, recordándome que cada vez más esta mentira estaba a punto de explotarme en la cara.
El hermoso rostro de Kaden se acercó un poco más, mirándome de una manera depredadora.
—Bebé, súbete al jodido lavabo, prepara esa sexy boca y abre las piernas, porque mi polla está desesperada por al menos restregarse contra ese delicioso coño tuyo.
“Diosa, qué caliente estoy” la voz de Thera sonó excitada y la temperatura subía en la pequeña habitación.
Creo que el lobo de Kaden aún estaba recuperándose o estuviese ya sobre ella.
Todo el dolor quedó sepultado bajo las capas de lujuria y deseo.
Con las piernas de gelatina me subí, sintiendo la rugosidad de la madera y la fría porcelana.
Mis manos fueron