49. PÍDEMELO COMO MI MUJER
ISABELLA
—¡Aahh! —gemí, inclinándome hacia atrás y volviéndome a aferrar al lavabo, con las nalgas en el peligroso borde, mientras esa bestia hambrienta lamía desde mi culo hasta mi clítoris, recogiendo todos mis jugos.
Una y otra vez, jugando con mi cordura, con sus dedos exponiendo la caliente entrada, tentándola y provocándola.
—Kaden… adentro, ashhh adentro, bebé… —le empujé un poco la cabeza; su boca chupando mi clítoris me tenía derretida.
Miré hacia abajo para verlo entreabrir los ojos por encima de mi monte de Venus, como intoxicado de placer.
—Pídemelo como mi mujer —me hizo esa extraña petición y quise jugar a este rol peligroso.
—Jódeme con tu lengua bien rico… sshhh, por favor… mi amor…
Las palabras brotaron de mi pecho sin pensarlas mucho, pero una vez afuera me tensé… creo que me había pasado.
Kaden se había quedado también sin decir nada.
—Yo…
—Dilo de nuevo… de nuevo…
—Jo… jódeme…
—La última parte —su aliento caía justo sobre la apertura de mi vagina, solo a un paso de