47. TOMA DE MI VIDA
ISABELLA
Antes de que pudiese pensar en algo, sentí su presencia cubriendo mi cuerpo tembloroso, arrodillado en medio del baño.
—Su majestad, por favor, no es lo que piensa… —«es mucho peor»—. No quiero hablar de eso ahora…
Antes de que pudiese pensar en una respuesta lógica que darle, sentí unas manos callosas que sostuvieron las mías y evitaron que me subiera la ropa.
—No te quise asustar, está bien, no llores… —su voz resonó, ronca, baja…
Y, ciertamente, no me había dado cuenta de que mis so