42. ¿QUIÉN SE LLEVÓ A MI SERAFINA?
NARRADORA
Aurelius vio la copa de vino tinto salpicar sobre Miska y ya no le sorprendía para nada la temeridad de Savannah.
Hasta ahora había estado controlando a Miska para que no le hiciera daño y, por lo que veía, tendría que cuidar aún más en silencio a esa Omega revoltosa.
Porque, de solo pensar que alguien podía hacerle daño, incluso él mismo, la ira quemaba en su pecho.
Bajó los escalones persiguiéndola, haciendo los papelazos que en su vida jamás había protagonizado por nadie.
—¡Su majestad! —Miska lo sujetó de la túnica cuando pasó a su lado siguiendo la estela de Savannah.
—Hablamos después…
—¡No! ¿Cómo puede permitirle a esa mujer hacerme esto? ¡Es una humillación para usted y para mí!
—Deja de hacer una maldita escena —Kaden la tomó del brazo y le habló con ese tono bajo peligroso.
—¿Más escena de la que ella hizo? —los ojos de Miska fulguraban con rabia, su rostro aún goteaba el vino.
Su ropa cuidadosamente seleccionada para agradarle al monarca estaba manchada y sin posi