41. YO SOY QUIEN MANDA
NARRACIÓN
El sabor de los labios de Savannah era más dulce de lo que imaginaba.
El gruñido de placer retumbó en su garganta mientras sacaba la lengua para devorarla apasionadamente.
Savannah hacía que su mundo oscuro y lleno de reglas fuera un jodido parque de diversiones.
Sin embargo, cuando Isabella lo tuvo rendido de nuevo a sus caprichos, decidió que esta vez sería ella quien tuviese la última palabra.
Rompió el contacto voraz con un sonido acuoso, lleno de lujuria y se desprendió de las posesivas manos masculinas.
—¡Savannah, ven acá, te lo ordeno! —Kaden la vio escurrirse de sus brazos y comenzar a bajar los escalones.
Joder, que le había dejado la polla súper dura y doblada en tres, sin saber cómo acomodarse en los apretados pantalones.
La vio descender los escalones casi corriendo y abajo ya la pista principal estaba llena de cuerpos moviéndose al compás de la música.
Kaden se dispuso a darle cacería a esa Omega calienta pollas.
Pero Isabella se alejaba con una sonrisa re