41. YO SOY QUIEN MANDA
NARRACIÓN
El sabor de los labios de Savannah era más dulce de lo que imaginaba.
El gruñido de placer retumbó en su garganta mientras sacaba la lengua para devorarla apasionadamente.
Savannah hacía que su mundo oscuro y lleno de reglas fuera un jodido parque de diversiones.
Sin embargo, cuando Isabella lo tuvo rendido de nuevo a sus caprichos, decidió que esta vez sería ella quien tuviese la última palabra.
Rompió el contacto voraz con un sonido acuoso, lleno de lujuria y se desprendió de la