29. ¿CÓMO ENAMORAR A UN PRÍNCIPE LYCAN?
ISABELLA
—No es necesario que me acompañes hasta la enfermería, yo puedo ir sola…
—Lo lamento, señorita Olivan, pero su majestad me dijo que tenía que asegurarme de llevarla —me respondió el hombre que me había esperado en el pasillo de la pista de motocross.
Asentí, sin querer ponerle las cosas más difíciles, y agradecí cuando se hizo a un lado del coche para dejarme bajar.
Me estiré el borde de la falda, intentando no enseñar el tesoro misterioso escondido abajo… vamos, que andaba sin braga y con el puñetero coño al aire.
Cierto príncipe no estaba lo suficientemente atormentado como para olvidarse de llevarse un souvenir.
Lo seguí en silencio, caminando desde el estacionamiento hasta el edificio de salud.
Mi cabeza aún daba vueltas al igual que el estómago y me dolía el cuerpo como si me hubiese pasado una planadora por encima.
“Y eso que ni sexo tuvimos”
“Thera, no es el momento para una de tus bromitas, las cosas que sucedieron…”
Lo dejé ahí como un tema bien pesado.
Ella se quedó