30. MI CONEJO DE PRUEBA
ISABELLA
— ¡Savannah! —la exclamación de Kiara me recibió en la puerta de nuestro dormitorio.
Después del “regalito” de mi padre, me marché de la enfermería; al final, ya estaba bien y lo menos que deseaba era quedarme bajo la vigilancia de esa enfermera peligrosa.
Incluso la vigilé, buscando en ella a la espía, pero casi me gano otra inyección así de gratis.
— Chicas, ¿a dónde van? —les pregunté al notarlas todas uniformadas.
— No sé si te recuerdas que estás en una Academia —la voz seria de H