30. MI CONEJO DE PRUEBA
ISABELLA
— ¡Savannah! —la exclamación de Kiara me recibió en la puerta de nuestro dormitorio.
Después del “regalito” de mi padre, me marché de la enfermería; al final, ya estaba bien y lo menos que deseaba era quedarme bajo la vigilancia de esa enfermera peligrosa.
Incluso la vigilé, buscando en ella a la espía, pero casi me gano otra inyección así de gratis.
— Chicas, ¿a dónde van? —les pregunté al notarlas todas uniformadas.
— No sé si te recuerdas que estás en una Academia —la voz seria de Harper resonó detrás de Kiara, alzando una ceja—. ¿O sigues borracha?
— Graciosilla y ya hablaremos todas —le saqué la lengua, siendo una confianzuda, pero Harper solo hizo un resoplido y Kiara me miraba con ojos de cervatilla inocente.
Había descubierto que Harper, en el fondo, era también un pan suave.
— Tenemos clase ahora, pero no te preocupes, íbamos a pedir un permiso por ti, creímos… que aún estabas con su majestad —Kiara se acercó a secretearme.
Fruncí el ceño.
Luego averiguaría con qué e