26. ¿QUIÉN SEDUCE A QUIÉN?
ISABELLA
Sabía que debía resistirme, decirle que no a este hombre engreído, pero Diosa, literal me acaba de tirar ese pedazo de carne suculenta en la cara.
"¡Oh madre mía que cosa más rica!" Thera exclamó hiperventilando.
Mi nariz aspiró como una adicta el olor de su masculinidad, mi boca salivó con ganas de tragarme toda ese falo.
Nunca había estado tan caliente y no sé si el alcohol estaba rompiendo mis restricciones, pero cuando tuve esa punta redonda y rojiza pintando en mis labios, mi lengua salió como si tuviese vida propia.
Kaden rugió bajo y maldijo cuando lamí lentamente la dilatada abertura por donde se filtraba el viscoso presemen.
Sabía salado e intenso, un cóctel de feromonas que me hacía cosquillear entre las piernas.
Apoyé una mano en su muslo y la otra fue a pesar esas bolas llenas y palpitando bajo su pene.
Quería que se viniera en mi boca, Diosa, deseaba hacerlo rabiar de placer.
Aunque yo era la que estaba de rodillas, moría por hacerlo gemir y doblegar a e