248. ME RINDO A TÍ
ALISTAIR
“Mmmnn, joooder”. Los gemidos ahogados se filtran a través de la mordaza de cuero entre mis labios húmedos.
De rodillas sobre la alfombra, con las manos fuertemente atadas detrás de mi cuerpo desnudo, recibo mi “castigo”.
Mis ojos devoran a la mujer con solo una fina bata transparente frente a mí. Las llamas de la chimenea danzan sobre su piel sudada y esos ojos seductores que me tienen loco.
El látigo rosa, hecho de su magia pura, vuelve a golpearme de frente y justo sobre los piercin