259. NO TE RINDAS
NARRADORA
Aprovechó un momento de duda de William y lo empujó contra la mesa de cristal, que se hizo añicos bajo el peso del rubio.
Su lycan estaba a medio camino de la transformación, los destrozos afilados hiriéndole profundamente la piel y un corte profundo en la cabeza que lo hacía perder mucha sangre.
William apenas tuvo tiempo de enfocarse cuando tuvo a un macho furioso golpeando sobre él.
Era tan despiadado que estaba seguro de que su padre esta vez iba con la intención de asesinarlo.
Wi