254. LAS TRES RAZAS
KADEN
La niebla a mi alrededor comenzó a filtrarse por mi nariz, pero ya no era solo aire frío, sino una sustancia tóxica que me hacía jadear con dolor.
Di varios pasos atrás, viendo su perfecto cabello rubio y sus ojos azules desaparecer en la nada.
Me llevé las manos a la garganta. Mis pulmones dolían como si estuviese respirando veneno…
Comencé a toser, desgarrándome la mucosa, mientras me movía guiándome por mis instintos, buscando la salida al campamento.
Pronto mis ojos se nublaron. Era o