23. VIVE AL LÍMITE
WILLIAM
Miré hacia atrás, a las mejillas rojas de Savannah, que se desplomaba en el sofá con la voz ronca.
“Nena, lo lamento, pero tú serás mi ofrenda de sacrificio. Necesito que hagas tu trabajo y controles a un lycan enfurecido”.
Dije en mi interior mientras me acercaba a ella y me agachaba para ponerme a su altura.
—Oye, ¿estás bien, pequeña? —acaricié el cabello sudado de su frente.
—Hey, precioso, estoy reeeequete bien…
—Ajá, se te nota. Venga, vamos a echarte un poco de agua fría en