22. GANANDO UNA APUESTA
WILLIAM
Perdí la cuenta de las botellas que Savannah se ha tomado.
Maldición, esa chica sí que tiene aguante, pero no importa lo ruda que sea, al final es una pequeña Omega… una muy borracha ahora mismo.
Le silbo, bebiendo relajado en mi sofá, mientras nos tortura desde el pequeño escenario iluminado con las luces de neón.
Canta como una urraca al borde de la muerte, pero se lo está pasando bomba y al menos uno de nosotros es realmente feliz.
Sus amigas están sentadas en uno de los tantos sofás