24. SERVICIO ESPECIAL
ISABELLA
Temblé de la cabeza a los pies cuando escuché el sonido de rasguñar el cristal.
Se inclinó hacia delante y yo retrocedí como si fuese a atravesar la superficie.
Pero parecía revisar cómo le quedaba el casco.
Aun así, los latidos de mi corazón enloquecieron y veía con ojos muy abiertos al rostro de neón en la visera del casco.
Lucía como esas calabazas decoradas de manera creepy en Halloween.
Tragué el nudo en mi garganta y me atreví a inclinarme hacia delante.
—¿De verdad no me