24. SERVICIO ESPECIAL
ISABELLA
Temblé de la cabeza a los pies cuando escuché el sonido de rasguñar el cristal.
Se inclinó hacia delante y yo retrocedí como si fuese a atravesar la superficie.
Pero parecía revisar cómo le quedaba el casco.
Aun así, los latidos de mi corazón enloquecieron y veía con ojos muy abiertos al rostro de neón en la visera del casco.
Lucía como esas calabazas decoradas de manera creepy en Halloween.
Tragué el nudo en mi garganta y me atreví a inclinarme hacia delante.
—¿De verdad no me escuchas? Hola… —susurré contra la fría superficie.
Fascinada con las luces vibrantes como si fuese una polilla borracha frente a una lámpara muy brillante.
—Gana por mí, nene, y juro que serás mi favorito por siempre —agregué cuando estuve segura de que solo usaba el cristal para mirarse y no podía ver al otro lado.
Después de una pausa salió avanzando por el pasillo hacia la pista de alto riesgo.
“Wao, eso se sintió intenso… casi juraría que nos pilló”.
Thera se estaba riendo ahora despué