201. ASÍ NO FUE COMO LO SOÑÉ...
KIARA
Acurrucada bajo el delicioso calor de la cobija, sumergida en el aroma de mi compañero, me sentía en las nubes.
Al menos así fue como me desperté después del maratón de ejercicios que hicimos durante horas.
Un gemido entre placer y molestia se escapó de mis labios mientras me estiraba en la cama.
Las agujetas en los músculos me recordaban una a una todas las locuras que practiqué con mi macho.
Oficialmente, ya había salido de la lista de virgencitas.
Una sonrisa tonta apareció en mis labi