14. UNA OMEGA ENTRE ALFAS
MISKA
Me estremecí ante el rugido del príncipe, que hizo temblar las estanterías.
Leonardo se quedó mirándolo con el ceño fruncido.
Yo pensé enseguida en Savannah. Ella era la Omega.
— Mi parte lycan estuvo a punto de tomar el control, ¿acaso quieres que repita la misma tragedia?
Ante esa pregunta, el ambiente se puso bien denso y afilado.
Se quedaron mirando con muchos secretos flotando entre ellos, recriminaciones…
Había escuchado murmuraciones sobre la muerte de varias mujeres en la cama de