15. YO NO SOY DÉBIL
ISABELLA
La parte de arriba era un top negro con un cierre delante y el logo de la academia en dorado, manga larga y cuello mao.
Pero abajo, solo una pequeña falda de tachones, más corta que la vergüenza de mi loba.
“Tiene su encanto.”
“¡Thera, qué desvergüenza!” Arrojé la ropa sobre el banco de madera con rabia.
“Esa Miska quiere ponerme en ridículo, esto es por lo menos dos tallas menos que la mía” rugí frustrada, pero afuera sonó un silbato y ya el profesor había llegado.
“¿Entonces faltaremos a la primera clase? ¿Y si nos metemos en problemas y nos expulsan?” Thera arrugó el morro, pensando.
“No vamos a faltar y no tenemos la culpa. Esta fue la ropa que nos dieron y la usaremos. Nos chivaremos con el profesor si es preciso.”
Tomé la minifalda y comencé a ponérmela a tirones.
Por suerte había traído unas mallas cortas de licra, pero eso no tapaba para nada mis muslos afuera, casi a ras de las nalgas.
Delante, mis pechos se alzaban a punto de ahogarme porque el zíper no cerraba bien