132. MIS VALIOSOS AMIGOS
ISABELLA
—¡Willy! —me zafé de los brazos posesivos de mi compañero y corrí hacia William, que estaba en la antesala.
Él me apretó contra su pecho y me dio vueltas como si yo fuese un trompo.
Lo único que veía pasar eran las caras oscuras de Darius y Kaden. Pff. Un par de bebés celosos.
—Mi rubia… ¡la de verdad, sin tinte falso! —exclamó William, dramático, dejándome en el suelo mientras nuestras sonrisas se estiraban todo lo que podían.
—William, lo siento… yo… —le dije, sintiéndome culpable po