123. LA BATALLA FINAL
KADEN
Isabella era puro fuego y seducción, que me envolvía en su mundo y no me dejaba pensar en nada más.
—Tienes que darme algo que nunca me has dado —gruñí excitado, rozando su boca, y mi mano se sumergió entre sus piernas, sintiendo la humedad cremosa de su coño.
Mis dedos no se detuvieron hasta llegar al anillo fruncido entre sus nalgas.
—No, no… dijiste que ibas a enterrar el hacha, ¡no un ariete completo! - casi me río ante sus ocurrencias.
—Bien que te lo dejaste enterrar por Ash. ¿Creís