Mariana había sido testigo de cómo la presencia de Julieta crecía dentro de la academia. Ya no era solo una alumna nueva. Ahora era la voz que muchos empezaban a notar, la que incluso había sido considerada para una gira internacional, y lo peor: la que Samuel, su amor imposible, no dejaba de mirar.
- ¿Hasta cuándo vas a seguir actuando como si no pasara nada, Adrían?- le soltó una tarde Mariana, con una sonrisa venenosa mientras lo observaba afinar su guitarra.
- ¿De qué hablas? - preguntó él,