Suspiró mientras sus manos se asentaban en su cintura.
—Siento mucho haberte hecho daño —le dijo en voz baja. Ella lo miró fijamente a los ojos. No parecía arrepentido de haberla dejado, más bien, estaba entusiasmado con su nuevo comienzo. Lo que más le dolió, fue la facilidad con la que se separó de su lado—. Nunca volveré a hacerlo.
Descendió sus labios hasta los suyos, su boca presionando firmemente contra la suya. Ella apretó las manos detrás de su cuello. Era exactamente lo mismo que siem