Inicio / Romance / Curvas Prohibidas: La Niñera Harrison / Capítulo 5: Truenos, Confesiones y el "Club de los Tiburones"
Capítulo 5: Truenos, Confesiones y el "Club de los Tiburones"

 

La tormenta no avisó. A las dos de la mañana, un rayo rasgó el cielo de Sarasota con una violencia tal que los cristales de la mansión vibraron. Segundos después, la puerta de la habitación de Amber se abrió de par en par.

—¡Amber! ¡El cielo se está rompiendo! —gritó Leo, trepando a su cama con los ojos como platos. Tras él, Mia lloraba en silencio, apretando su oso de peluche contra el pecho.

—Vengan aquí, pequeños. Solo es el cielo haciendo una mudanza de nubes —susurró Amber, envolviéndolos en un abrazo.

Pero un segundo trueno, mucho más fuerte, hizo que las luces de la mansión parpadearan y se apagaran. La habitación quedó sumida en una oscuridad total, rota solo por los relámpagos. En el pasillo, se escucharon pasos apresurados. Tyler apareció en el umbral, iluminado por la linterna de su teléfono.

—¿Están aquí? —Su voz sonaba agitada, perdiendo por completo la compostura de CEO.

—Estamos bien, señor Fox —respondió Amber desde la cama—. Pero están muy asustados.

Tyler se acercó. En lugar de dar una orden fría, se sentó al borde de la cama, algo que Amber jamás esperó.

—Mia, Leo... es solo lluvia —dijo él, aunque su voz sonaba torpe, como si no supiera cómo consolar sin dar instrucciones de oficina.

—¡Papá, quédate! —pidió Mia, agarrando la mano de Tyler y la de Amber al mismo tiempo, uniéndolas sobre la manta.

El contacto fue como una descarga eléctrica. Amber intentó retirar la mano, pero Tyler cerró sus dedos sobre los de ella, manteniéndolos unidos.

—Me quedaré —sentenció él, mirando a Amber a los ojos en la penumbra—. Nos quedaremos los dos.

Pasaron las horas. Los niños terminaron dormidos en medio de ambos, formando una barrera de inocencia. El silencio que siguió no fue incómodo, sino cargado de una intimidad peligrosa.

—Usted no es tan de hielo como intenta parecer —susurró Amber, rompiendo el silencio—. Se le nota en la forma en que les apretó la mano.

Tyler soltó un suspiro largo, mirando al techo. —No sé qué hacer con ellos, Harrison. A veces siento que los miro y veo... todo lo que no puedo arreglar.

—No tiene que arreglarlos, solo tiene que estar. Como esta noche.

Él giró la cabeza hacia ella. Estaban tan cerca que Amber podía sentir su respiración. —Tú los has cambiado. En tres días, has hecho más que diez niñeras en un año. ¿Quién eres realmente, Amber? ¿Y por qué siento que ocultas un dolor tan grande como el mío?

Amber sintió un nudo en la garganta. Por un segundo, quiso contarle todo. Quiso decirle que ella también perdió lo que más amaba. Pero el secreto de sus hijos pesaba demasiado. —Solo soy una mujer intentando no ser un peso muerto, señor Fox.

Él no respondió, pero sus dedos acariciaron los nudillos de ella antes de que el sueño los venciera a ambos en esa cama compartida.

A la mañana siguiente, el sol brillaba como si la tormenta hubiera sido un sueño. Amber bajó a la terraza con los niños para desayunar, pero se encontró con que Tyler no estaba solo. Dos hombres de aspecto impecable y mirada astuta compartían café con él.

—¡Vaya, vaya! Así que esta es la famosa "domadora de dragones" —exclamó un hombre de cabello castaño y sonrisa pícara, levantándose de inmediato—. Soy Silas, el que realmente hace que Fox Global gane dinero mientras Tyler pone cara de pocos amigos.

—Y yo soy Noah —dijo el otro, de rasgos más serios pero ojos amables—. El que evita que Dominic termine en la cárcel por sus comentarios. Un placer, Amber. Tyler nos ha hablado de ti... aunque omitió mencionar que eras tan... —se detuvo, mirando a Tyler de reojo— eficiente.

Tyler, que estaba leyendo unos informes, ni siquiera levantó la vista, aunque sus orejas se pusieron ligeramente rojas. —Harrison, estos son mis socios. Han venido por la reunión de la junta. No les hagas caso, su coeficiente intelectual baja cuando están juntos.

—¡Oye! —protestó Silas acercándose a Amber con un guiño—. No le creas. Somos encantadores. Dime, ¿cómo lograste que este tipo te dejara pasar de la puerta? Normalmente muerde a la gente nueva.

—Simplemente no le tengo miedo a sus ladridos, señor silas —respondió Amber con una sonrisa que dejó a los dos hombres impresionados.

—¡Me gusta! —rio noah—. Tyler, te dije que necesitabas a alguien con columna vertebral en esta casa. silas y yo estábamos apostando cuánto durarías. Él dijo dos días, yo dije una semana.

—Pues ambos perdieron —intervino Leo, llegando corriendo con Mia—. ¡Amber se queda para siempre porque va a hacernos un pastel de chocolate!

Dominic arqueó una ceja, mirando a Tyler con una expresión llena de intención. —¿Para siempre, eh? Ten cuidado, Fox. Tu "niñera eficiente" tiene a toda la casa a sus pies. Y por la forma en que la miras cuando crees que no nos damos cuenta... creo que el Rey del Hielo se está derritiendo.

—Vuelvan al trabajo —gruñó Tyler, aunque por primera vez, no parecía molesto, sino... atrapado.

Amber se llevó a los niños hacia el jardín, sintiendo las miradas de los tres hombres en su espalda. Especialmente la de Tyler, que era la más pesada de todas. La niñera Harrison ya no era solo una empleada; se estaba convirtiendo en el centro de un mundo que estaba a punto de estallar

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP